Comprendiendo a la nueva humanidad

Comprendiendo a la nueva humanidad

Ivette Carrión Torres
Directora y Fundadora - Creadora de Metodología ASIRI

Febrero, 2002

Viene a nosotros la misión de ayudarlos a equilibrarse sin condicionamientos, para que se desarrollen de acuerdo al plan que deben seguir que es el de elevar aún más la conciencia del hombre.

Los expertos en asuntos espirituales dicen que la creación de nuestros pensamientos provienen de la glándula pineal.  Así como han comprobado que el universo se expande, así el hombre ha ido adquiriendo conocimientos, lo que genera que sus hijos vengan genéticamente con un conocimiento más avanzado, acercándose más a la supraconciencia.

A lo largo de la historia nos encontramos con épocas que denotaron una serie de características en el ser humano. Asimismo, en la época moderna y actual, vemos que la evolución no sólo se traduce a la parte física del hombre, sino que también existe una evolución en el comportamiento del ser humano. Esto significaría que no sólo hace miles de años evolucionamos, sino que día a día seguimos desarrollándonos.

Cierto grupo de personas se ha dado cuenta que las características de sus hijos no son las mismas que cuando ellos eran niños, que se ha dado un salto gigante en todos los campos y que efectivamente son parte de la evolución. Somos almas ocupando un cuerpo para cumplir una misión que es la de evolucionar a través de diferentes experiencias de vida. Entonces tenemos la deducción de que cuerpo, mente y espíritu son parte de la realidad física, mental y espiritual, que son reinos distintos y se desarrollan independientemente pero que, no obstante, llega un momento que se interrelacionan y producen la evolución. Al proceso que esta generación ha desplegado, se le está denominando en todo el mundo como Índigo.

La evolución de la tecnología, el descubrimiento de planetas, las terribles guerras que no acaban, el hambre, el maltrato infantil, las grandes profecías sobre el fin del mundo, ponen a prueba nuestra paz interior. Estaba escrito, en libros muy antiguos de distintas culturas, que en la Era de Acuario, como se le llama a estos tiempos, se tendría una mayor expansión de la conciencia que ayudaría a la humanidad a reencontrarse con el plano espiritual. Pero la precedente Era de Piscis sería el detonante de este pensamiento espiritual, ya que sin el materialismo propio de ella no podríamos llegar a la conclusión de que somos seres espirituales ocupando un cuerpo físico.

Como somos parte de un plan divino, vamos a suponer que cada cierto tiempo nos envían seres especiales, por decirlo así, que denominaremos chispas divinas, que tienen un conocimiento mayor al de los demás para ayudar a despertar el cambio necesario en la humanidad y cuyo objetivo es la realización de un mejor ser humano. No es muy difícil de comprobarlo, ya que a lo largo de la historia hemos visto desfilar una serie de personajes con un conocimiento superior en todos los campos y que de alguna manera han influido en nuestro pensar, cambiando nuestra historia y muchas veces el curso de la humanidad, siendo el paso de los años el que nos ha demostrado que vinieron a elevar la conciencia de la gente; personajes que ahora los tenemos en casa, que pasan desapercibidos y que no reconocemos todavía que han venido a elevar nuestro nivel de vibración.

Las chispas divinas de las que hablamos cumplen un papel determinante, ya que ellos son todos los seres humanos que toman conciencia del salto evolutivo y que sirven de apoyo en el proceso de reacomodo, generando estrategias para la nueva educación que permita el desarrollo, sin atavismos ni condicionamientos, dando paso a la prosperidad de la humanidad con una base sólida en valores, libres y creativos para el próximo gran impulso progresivo del ser humano.

Pero, si decimos que es gracias a la Era de Piscis que nos damos cuenta que debemos ser más espirituales, tenemos que esas chispas divinas son todas aquellas que están deseando mejorar la humanidad, y los niños son parte de ella. Existe un aspecto muy interesante que mencionar y es que actualmente nos encontramos con que la mayoría de los niños Índigo se encuentran en un nivel de desarrollo promedio y, gracias a la sinceridad con la que actúan, hemos hecho un alto para llegar a la conclusión que la manera como actuábamos no era la correcta, que en algo estamos fallando y que debemos corregirlo. En estos momentos examinamos errores y mejoramos situaciones, es por ello que buscamos ayuda, es por ello que estamos leyendo estas páginas, porque sin darnos cuenta estamos decidiendo el cambio de todas las profecías desastrosas, para hacer frente a la situación, revertirla y crear un mundo mejor.

Reflexionamos y concluimos pues que Índigo es una vibración que se encuentra muy cerca de nosotros y que sólo basta esa chispa que transmite la vibración para adquirirla y ayudar a despertar la conciencia. Todos jugamos un papel muy importante en este rompecabezas tan grande y difícil de armar. ¡Nadie, absolutamente nadie, está demás en este juego!

Con esta interpretación, podemos decir que efectivamente existe una generación a la cual llamamos Índigo, que son los seres que ya empezaron a poblar la tierra y que, a pesar de ser muy heterogénea en características, actúa con una apertura de conciencia mucho mayor a la de nosotros. Esto significa que su vibración es muy alta y que para ellos, a diferencia de nosotros, es más fácil entender y adecuarse a diversas situaciones de vida. Viene a nosotros la misión de ayudarlos a equilibrarse sin condicionamientos, para que se desarrollen de acuerdo al plan que deben seguir que es el de elevar aún más la conciencia del hombre. Ellos engendrarán niños mucho más evolucionados espiritualmente y también preparados tecnológicamente, niños a los que llamaremos de vibración de cristal.

(Fragmento del libro "La conciencia Índigo: futuro y presente", Ivette Carrión, co-autora)

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